GIRA VOCACIONAL 2008-2009
Una de las primeras cosas para llevar a cabo una gira vocacional es conseguir alguna familia o colegio donde alojarse y descansar después de duro trabajo de cada día.
La guitarra, y materiales... ¡indispensables. Y este año como novedad han viajado como los apóstoles, de dos en dos:
la Hermana Astrid y el P. José, e incluso los estudiantes han acompañado durante los fines de semana.
SER SALVATORIANA ES DAR LA VIDA AL SERVICIO DE LA VIDA
  
Ser Salvatorianas es dar a conocer al único Dios como nuestro Creador y a su Enviado Jesucristo nuestro salvador de todos.
Esta ha sido mi  misión durante el mes de noviembre; ayudar a los jóvenes en los colegios a descubrir su VOCACIÓN A LA VIDA y ¿cómo  puede uno llegar a saber lo que quiere ser en su vida, para vivir feliz? Sabemos que el hombre  es creado a  imagen  y semejanza de Dios para vivir feliz en la tierra; y también  esta felicidad está dentro de uno mismo. Hay que decidir, descubrir los valores  y promoverlos, no esconderlos. Jóvenes  es importante saber que cada uno de ustedes tiene muchos valores y que las decisiones que tomen hoy tendrán importancia en su futuro; y esta felicidad hunde sus raíces en lo profundo de uno mismo. Tenemos que abrirnos para conocernos mejor, hay que irrumpir en la vida con delicadeza.
Y preguntaba en los colegios que visité: jóvenes ¿que significa para ustedes la vocación a la vida?
Ciertamente, la vocación es un invitación, un llamado a lograr algo en la vida. La vida es un don, un valor, todo un reto, un misterio.

Y para realizar este llamado y este don de la vida hay  que tener un proyecto de vida. La  Beata María de los Apóstoles decía, que en nuestra vida hay que tener una línea de conducta, que es  el proyecto de vida
La vida es sabrosa y linda, vale la pena de vivir, cuando la persona es capaz de vivir en profundidad. Chicos y chicas ¿cuál es su proyecto de vida?  Si quieres vivir feliz, prepara y revisa tu proyecto de Vida
Hermana  Astrid  Mand SDS , Tel: 0416-2193836
astridmand@yahoo.fr

La Hermana Astrid, espera no estar sembrando en el desierto